“TODO A JESÚS POR MARÍA Y TODO A MARÍA PARA JESÚS”

Llegó el mes de mayo, mes de las flores, mes de NUESTRA BUENA MADRE.

 

Siguiendo “la memoria histórica” que nos dejaron San Marcelino y nuestros primeros Hermanos, también nosotros acudimos a María como el hijo acude a su madre. Lo hacemos todos los días del año y, sobre todo, en este mes tan especial para toda la familia marista. 

Marcelino nos ha legado un estilo de vida inspirado en MARÍA DE NAZARET. Y nos dejó a todos en los brazos de María o en su corazón. En las vivencias de Marcelino, vislumbramos ya lo que ahora expresamos como ser “un reflejo del rostro mariano de la Iglesia” 

En la biografía del P. Champagnat encontramos multitud de anécdotas o florecillas marianas. Si bien él nunca escribió un tratado de mariología, cada una de sus frases y de sus gestos nos revelan algo de lo que fue su vivencia mariana.  En todo lo que hacía, “a tiempo o a destiempo, con ocasión o sin ella” en los momentos de alegría y en las contradicciones, siempre acudía con total confianza a María. Y esa es la actitud que hoy sus hijos intentan seguir.

Refiriéndose a María, decía que “ella lo ha hecho todo entre nosotros”, y por eso era “Su Recurso Ordinario”. En momentos de crisis vocacional la invocaba con estas palabras: “Es tu obra, tú nos has reunido, a pesar de la oposición del mundo, para procurar la gloria de tu divino Hijo. Si no nos socorres pereceremos; nos extinguiremos como lámpara sin aceite. Pero si perece, no es nuestra obra la que perece, es la tuya. Contamos, pues, contigo, con tu ayuda poderosa; en ella confiaremos siempre». La confianza que destilan estas palabras sigue todavía inspirando la oración de los Hermanos. Y repetía: “Sin María no somos nada con María lo tenemos todo; porque ella siempre lleva a su Hijo en sus brazos o en su corazón”. 

En fidelidad al Fundador, los Maristas tenemos que seguir difundiendo la devoción a María entre nuestro alumnado. Él nos dijo: 

  • “Si tenéis la dicha de inculcar a los alumnos la devoción a María nuestra Buena Madre, los habéis salvado”.
  • “María no se queda con nada: cuando la servimos, cuando nos consagramos a ella, nos recibe para entregarnos y llenarnos a Jesús”.
  • “Ya sabéis a quién hemos de pedir todas las gracias: a nuestro Recurso Ordinario.  No temamos acudir a ella demasiado a menudo, pues su bondad y poder no tienen límites, y el tesoro de sus regalos es inagotable”.
  • “Amad mucho a María y hacedla amar por todos”. 

En nuestra oración, hacemos nuestras las palabras de Marcelino: “Nada puedo, Madre de misericordia, pero tú lo puedes todo”; como un niño pequeño, me pongo en tus brazos de madre”.Mucho ánimo y feliz mes de María, mes de las flores, mes de mayo.

Hno. Juan Antonio Guerrero González